¿Cuál ha sido tu experiencia más memorable como consultor y formador de WINPACCS en el extranjero?
André Scharmann: Para mí, cada formato de formación es una oportunidad valiosa para conectar con nuestros usuarios en todo el mundo. Ya sean seminarios web, capacitaciones presenciales en Wetzlar o sesiones individuales en otros países, valoro mucho esos encuentros.
Recibimos a invitados internacionales en nuestra sede de Wetzlar, y también viajo con frecuencia para formaciones individuales. Una de estas experiencias se me quedó grabada especialmente: durante una sesión, la noticia corrió rápido y se unieron muchos más participantes de los previstos — unos 40 o 50 en total. Lo que más me impresionó fue su entusiasmo por aprender y la curiosidad auténtica que mostraban. Las condiciones no eran ideales — unas 20 personas en una sala muy pequeña y muchas más conectadas en línea — pero aun así el ambiente se mantuvo positivo y motivador.
Momentos como este me recuerdan cuánto les importa a las personas comprender WINPACCS y cómo el software apoya a organizaciones que trabajan en condiciones difíciles. Estas experiencias también reforzaron mi convicción de que los formatos híbridos y en línea son increíblemente valiosos.
Si WINPACCS tuviera un animal como mascota, ¿cuál elegirías y por qué?
André Scharmann: Así, de inmediato, diría que el elefante encaja sorprendentemente bien con WINPACCS. Representa fuerza, fiabilidad, una memoria impresionante y la capacidad de mantener una visión general incluso cuando todo se vuelve complejo. Eso es exactamente lo que hace WINPACCS cada día.
Si buscas algo más dinámico y moderno, la hormiga también sería una opción interesante. Representa trabajo en equipo, estructura y eficiencia. Muchas pequeñas tareas encajan perfectamente — y al final todo funciona. Eso me recuerda mucho a WINPACCS. Pero como buen hessiano, los elefantes me parecen más fascinantes que las hormigas — así que me quedo con el elefante.
¿Qué es lo que más valoras de la cultura del equipo WINPACCS?
André Scharmann: Lo que más valoro es la sensación constante de apoyo y compañerismo. Cuando necesitas un consejo — «¿Cómo era esto otra vez?» o «¿Cuál es la mejor manera de abordar esto?» — siempre hay alguien dispuesto a ayudar. Esa apertura y colaboración son algo que aprecio muchísimo.
Y quienes llevan más tiempo conmigo ya conocen mi sentido del humor, a veces un poco peculiar — y aun así siguen tratándome con cariño.


